Consecuencias de la escopolamina

 


La escopolamina no tiene sabor, olor ni color, sin embrago, como cualquier otra droga, es adictiva si se ingiere frecuentemente pues genera que las personas intoxicadas se sientan en un estado de pasividad completa.

Una vez ingerida, algunos síntomas que se presentan son la sequedad en la boca, sed, dificultad para deglutir y hablar, dilatación pupilar, taquicardia, hipertensión, enrojecimiento de la piel, disminución de la sudoración (síntomas periféricos) alteración del aprendizaje y memoria, amnesia, estados de pasividad con actitud de automatismo, desorientación, extasis  ( síntomas centrales) e incluso la muerte.

La escopolamina es capaz de producir un síndrome central anticolinérgico, con confusión, desorientación, agitación motora, delirio, alucinaciones visuales y auditivas. Cuando la escopolamina es suministrada con benzodiacepinas o fenotiazinas no se observan estos síntomas. Desde el punto de vista de las pruebas de memoria y de inteligencia, el cuadro es muy similar al deterioro natural que se observa en individuos de edad avanzada.

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